Archivos de la categoría BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO AUDIO

NORBERTO BOBBIO: IGUALDAD Y LIBERTAD

El concepto y el valor de la equidad presupone para su aplicación, la presencia de una pluralidad de sujetos que buscan establecer el mejor tipo de relación posible, siempre que esté sustentada en la justicia como un reclamo de igualdad. La justicia y la legalidad son representativas de una relación que se dice equitativa porque se lleva a cabo conforme a la norma. Aristóteles consideraba que justo es el individuo que observa las leyes y que justa es una ley que instituye o respeta, una vez que ha sido establecida, una relación de igualdad. La justicia es la virtud que preside un ordenamiento político democrático y para que reine la armonía en la sociedad es necesaria la garantía de equidad. El equilibrio alcanzado solo puede ser mantenido a través de normas universalmente aceptadas. De esta manera, la instauración de la equidad y el respeto de la legalidad son dos condiciones para la conservación del orden desde el punto de vista de la totalidad y no desde las partes. Mientras que la justicia es un ideal, la equidad es un hecho. Los criterios de justicia permiten establecer en que cosa dos entes deben ser tratados como iguales con el fin de dar vida a una igualdad justa. En esto consiste la equidad democrática. Norberto Bobbio en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9FM

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JEAN-JACQUES ROUSSEAU ESCRITOS POLÍTICOS

En la obra de Rousseau encontramos grandes trazos de teoría democrática, pero también grandes fragmentos de teoría totalitaria. Hay una ambigüedad de fondo: de un lado se presenta como un teórico de la democracia y un filósofo de la libertad y de la igualdad, por la explícita afirmación según la cual la soberanía reside en el pueblo, y por la idea de una comunidad de ciudadanos libres e iguales pero, por el otro lado, encontramos a un teórico de la democracia totalitaria y de un colectivismo despótico, por la exaltación de la voluntad general, por la consistente prevalencia del nosotros sobre el yo, y este esquema encuentra su dramática ejemplificación y verificación en la Revolución Francesa en donde al mismo tiempo que se proclama la democracia, se practica el terror y en donde la moralidad revolucionaria de la elite en el poder radica en que se proyecta como un intérprete de la voluntad del pueblo, para practicar un violento autoritarismo. Los temas centrales de la Ilustración son la libertad, la igualdad y la fraternidad-tolerancia, y encuentran en ella su más intensa discusión y su más fuerte implementación práctica. Es muy importante Juan Jacobo Rousseau quien considera que el componente fundamental del movimiento revolucionario es la idea de igualdad. El proyecto emancipador de la Ilustración -dice Rousseau- tiene que ver con la igualdad de las personas por encima de la libertad. Sus obras giran en torno a la necesidad que tiene la persona de regresar a sus orígenes, a la comunidad inicial en donde todos los individuos eran al mismo tiempo, libres e iguales. Por eso es que para muchos autores, la Ilustración es de alguna manera un segundo Renacimiento. Aquí entra la Revolución Industrial, el ascenso de la burguesía mercantil, el florecimiento de la civilización urbana y la economía abierta de tipo manufacturero contra la economía cerrada de tipo rural del Medioevo. Este proceso de desarrollo económico durante la Ilustración anuncia la aparición de nuevos sujetos políticos: la burguesía mercantil y la clase obrera. Analicemos a Jean-Jacques Rousseau en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO, “Escritos Políticos”, Madrid, Trotta, 2006. Para escuchar pulse aquí:

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POLÍTICA, LÓGICA Y MÉTODO EN LAS CIENCIAS SOCIALES

Los partidos políticos y sus candidatos son los protagonistas centrales de los procesos electorales. Los candidatos representan diferentes alternativas, son quienes compiten por los cargos públicos, realizan las campañas electorales y tratan de convencer a los electores para obtener su voto. Se puede afirmar que un país es democrático cuando sus elecciones implican una competencia real entre diferentes candidatos y cuando los ciudadanos deciden con libertad entre opciones diferentes. Los partidos políticos y los candidatos son actores especializados en la tarea de ejecutar funciones de representación política, por lo que los métodos de selección de candidatos dicen mucho sobre el tipo de sistema de partidos que tenemos en México. Los partidos representan a grupos organizados de personas que comparten objetivos y opiniones políticas semejantes y que buscan influir en la gestión pública mediante la elección de sus candidatos para cargos de gobierno. En el estudio de los sistemas de partido han confluido una gran cantidad de pensadores desde la vertiente clásica con autores como Moisei Ostrogorski, Robert Michels, Max Weber y Maurice Duverger, para quienes los temas privilegiados del análisis fueron los tipos de partido, su organización y sus funciones en torno a la lucha por el poder, hasta los politólogos contemporáneos como Giovanni Sartori y Angelo Panebianco quienes integran una perspectiva completa de los modernos sistemas de partido, el primero resaltando los elementos que caracterizan su estructura, el número de organizaciones en la arena política, el tipo de relaciones que surgen entre los partidos, sus ubicaciones ideológicas y estratégicas, así como sus relaciones con la militancia y el sistema político. Mientras que el segundo, concibe a los partidos como partes integrantes de un sistema de fuerzas en donde lo importante es la “dinámica organizativa interna” en términos de alianzas y conflictos por el poder entre los diversos actores que intervienen en el partido. Aunque la postulación de candidatos y el desarrollo de campañas electorales son las funciones más visibles para el electorado, los partidos realizan otras actividades vitales en una sociedad democrática. Representan una suerte de mediadores institucionalizados entre la sociedad civil y quienes toman las decisiones políticamente significativas. El funcionamiento de los partidos está determinado por factores externos como el sistema electoral, la cultura política o el marco legal, y también por factores internos, como la personalidad de sus dirigentes y funcionarios, sus fundamentos ideológicos o su particular historia partidista. Dependiendo del desempeño en las elecciones, los partidos políticos y sus candidatos pueden llegar a formar parte del gobierno o de la oposición legislativa. El sistema electoral es un elemento importante para determinar cómo los votos se traducen en escaños o cargos públicos, aunque las decisiones sobre la formación de coaliciones o alianzas electorales igualmente se reflejan en el resultado final:

Giovanni Sartori: “La Política. Lógica y Método en las Ciencias Sociales”, México, Fondo de Cultura Económica, 1998, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9FM Primera Emisión. Para escuchar pulse aquí:

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SOBRE EL PODER: BYUNG-CHUL HAN

Dilucidar los complejos problemas del orden democrático, en donde el derecho se presenta como un conjunto de normas vinculantes que son hechas valer recurriendo, en última instancia, al poder coercitivo del Estado. El poder político aparece como la capacidad de producir una serie de efectos deseados sobre la sociedad. La relación entre derecho y poder es variable en función de que prevalezca uno u otro. Max Weber parte de la distinción fundamental entre poder de hecho y poder legítimo, mientras que Hans Kelsen considera que el ordenamiento jurídico es un conjunto de normas válidas independientemente de su eficacia y capacidad para integrar un poder jurídico. Weber analiza aquello que hace legítimo al poder, es decir, el derecho, mientras que Kelsen estudia aquello que hace efectivo al derecho, es decir, el poder. La legitimación del poder es, en última instancia, una justificación jurídica. Desde el punto de vista del derecho, el campo de referencia del poder es la producción y la aplicación de las normas jurídicas, mientras que, desde el punto de vista del poder, el ordenamiento jurídico aparece solamente como fundamento de un poder soberano sobre el cual no existe ningún otro poder. En las sociedades antiguas la primacía era del poder, en tanto que en las sociedades democráticas de nuestro tiempo es el imperio del derecho o el gobierno de las leyes de modo tal que, frente al poder de hecho se constituye siempre un poder de derecho, es decir, un poder legítimo porque es autorizado y regulado por las leyes.

“Sobre el Poder” de Byung-Chul Han, Barcelona, Herder, 2016, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO.

Para escuchar:

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LOS ENEMIGOS ÍNTIMOS DE LA DEMOCRACIA

Los verdaderos enemigos de la democracia se encuentran a su interior. El enemigo, sostiene Tzvetan Todorov, está en nosotros mismos y “deriva del creciente malestar que caracteriza a nuestras democracias lo que conduce al mesianismo político y a la tiranía de los individuos”: Tzvetan Todorov, “Los Enemigos Íntimos de la Democracia”, Barcelona, Galaxia de Gutemberg, 2012, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO, @antenaradio 107.9FM

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LA DEMOCRACIA Y SUS ENEMIGOS

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El desarrollo de los procesos de democratización coloca el tema de la ciudadanía en el centro del debate. El ciudadano es quien participa de manera estable en el poder de decisión colectiva, que es el poder político. Además, la condición de ciudadanía tiene varios componentes: uno civil que se identifica con los derechos humanos, otro político que tiene que ver con el derecho de participación colectiva en el ejercicio del poder, y finalmente, la parte social que indica el derecho a un adecuado nivel de vida para todos. La ciudadanía describe el status de los derechos y las obligaciones de la persona en relación con su pertenencia a una unidad social y establece su adhesión a la organización política. La ciudadanía corresponde al individuo moderno, y es reivindicada en la medida en que aspira a ser algo más que un simple súbdito, es decir, un mero sujeto de deberes y destinatario pasivo de órdenes. Nuestro sistema democrático enfrenta serios desafíos por el creciente malestar social que impera en el país. Se plantea la necesidad de reconstruir la deteriorada institucionalidad, caracterizada en los hechos, por un bipolarismo entre grandes coaliciones políticas, de las cuales una está en el gobierno y otra en la oposición. La coalición en el poder se ha constituido como una alianza para la gobernabilidad entre el partido del presidente y sus aliados, mientras que la coalición opositora se está constituyendo y se podría definir a partir de un programa de transformaciones en donde el ciudadano tenga una centralidad indiscutible. La gobernabilidad que requiere México plantea la necesidad de compatibilizar y hacer congruentes, las exigencias ciudadanas con las decisiones políticas.

Ulrich Beck, “La Democracia y sus Enemigos”, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9 de FM:

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MUJERES, HOMBRES, PODER. SUBJETIVIDADES EN CONFLICTO

 

Mujeres, Hombres, Poder

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, recita la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada hace 65 años por la ONU. Sin embargo, la discriminación por homofobia aún persiste incluso en los sistemas democráticos. El declive de las sociedades homogéneas ha permitido la aparición de nuevos grupos y movimientos con su propia identidad. Para hacer realidad los derechos humanos se precisan cambios a las leyes, aplicando nuevas políticas y adaptando las prácticas institucionales. Es urgente que la acción de los gobiernos busque la ampliación de los derechos y garantías de protección para todas las personas, estableciendo mecanismos de justiciabilidad que aseguren su realización efectiva, así como mayores condiciones de equidad y desarrollo humano. La vocación democrática se expresa en la capacidad para tomar decisiones en campos donde la ley no existe, es insuficiente o se carece de instancias jurisdiccionales para salvaguardar los derechos fundamentales. Los derechos ciudadanos adquieren sentido, cuando la democracia atiende las reivindicaciones de los grupos étnicos, migratorios, sexuales, de género y de identidad religiosa o cultural, y amplía el andamiaje institucional de protección para todas las personas.

Isidro Libro Bobbio

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TAO DE LA LIBERACIÓN (ECOLÓGICA) DE LEONARDO BOFF

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La biodiversidad estabiliza el clima de la Tierra, renueva la fertilidad del suelo y provee bienes y servicios que contribuyen a nuestro bienestar. No obstante, se mantienen insostenibles patrones de producción y consumo, así como otras prácticas nocivas que destrozan aceleradamente el hábitat natural y a las especies existentes. De la crisis de la biodiversidad derivan los derechos de la naturaleza. Estos derechos responden a una nueva visión en torno a la vida y al modo como los humanos nos relacionamos con la naturaleza. Defenderlos requiere de una “democracia biopolítica” donde la vida biológica y cultural de las sociedades se materialice en un Estado de derecho. Durante largo tiempo, los términos vida y política se consideraron de manera separada, pero hoy se sintetizan nuevamente ante la creciente expansión de fenómenos que entrelazan la vida biológica de la especie humana con lo social, lo económico, el derecho y la política.

Los griegos no tenían un único término para expresar eso que entendemos con la palabra vida. Usaban dos conceptos distintos: zoé que expresaba el simple hecho del vivir común a todos los seres vivientes, y bios que significaba la manera de vivir de un individuo o grupo. En las lenguas modernas esta distinción desapareció gradualmente. Hoy, el término “forma de vida” se usa para designar una vida determinada por el modo de vivir. Nuestra época se define por “los medios sin fines”, es decir, por una lógica de consumismo salvaje que determina la forma en que vivimos. Agrega que los comportamientos sociales y las formas individuales de la vida humana, no se encuentran prescritas por una vocación biológica sino que están determinadas por la vida política, con nuevos cuestionamientos: ¿Qué tipo de legitimidad y derechos tiene el sujeto viviente? ¿Qué significa potenciar la vida en una sociedad democrática?

En México esta problemática todavía no involucra al conjunto de la población, no existe una seria preocupación en la sociedad civil, ni en la clase política. Entre más pospongamos la generación de una conciencia ecológica entre los ciudadanos, y una plena incorporación de la naturaleza en el derecho constitucional con carácter de sujeto de derecho, más perderemos riqueza y biodiversidad.

Reflexionamos sobre Leonardo Boff en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9FM:

Recorridos de la Tolerancia

 

 

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NUEVAS IDEAS REPUBLICANAS

Nuevas Ideas Republicanas

El principio de legalidad significa primacía de la ley –en cuanto norma suprema- por sobre cualquier autoridad. Expresa una sumisión general al sistema jurídico y representa además, un mecanismo de seguridad y de garantía de funcionamiento ordenado del sistema de reproducción del derecho. El principio de legalidad actúa como elemento de estructuración sistemática del orden jurídico y exige no sólo determinados criterios o principios en su configuración, sino también el diseño y aplicación de los instrumentos necesarios para hacerlos valer. De un lado, el principio de legalidad permite distinguir “el buen gobierno del mal gobierno”, mientras que, por el otro, hace posible la distinción entre “el poder del derecho y el poder de hecho”. En suma, permite diferenciar un régimen democrático de otro autoritario. La política democrática tiene dos dimensiones: una de forma o de legalidad y otra de fondo o de legitimidad. La dimensión de forma se refiere al cumplimiento estricto de la ley, mientras que la dimensión de fondo está íntimamente vinculada con las normas e instituciones que hacen posible el desarrollo continuo de la democracia. El principio de legalidad considera que la ley es la expresión de la voluntad general, y por lo tanto, el acto a través del cual la comunidad nacional de los ciudadanos ejerce su poder de determinación autónoma. En el Estado constitucional de derecho la ley es la expresión de la voluntad general, según la cual no existe autoridad alguna que sea superior a la ley, estableciendo los límites y fundamentos de cualquier autoridad democrática. Sólo en nombre de la ley puede exigirse obediencia, de tal manera, que la legitimidad es también una expresión de la legalidad. La idea misma de ley proviene de una larga tradición doctrinal que ofrece los motivos por los cuales, es preferible el gobierno de las leyes por sobre el gobierno de las personas. Esta idea expresada desde el principio por los escritores antiguos se vincula con el ejercicio del poder mediante normas generales y abstractas, y en este sentido, bajo el principio ineludible de que la ley es igual para todos.

“Nuevas Ideas Republicanas. Autogobierno y Libertad”, de Félix Ovejero (ed.), Barcelona, Paidós, 2004, en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO en @antenaradio Primera Emisión 107.9 de FM Instituto Mexicano de la Radio.

Para escuchar pulse aquí:

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