Archivos de la categoría AGITANDO IDEAS

La LXIV Legislatura y los Contrapesos al Poder Político

La legitimidad es la aceptación social y política motivada por el acuerdo subjetivo de que las modificaciones propuestas al régimen son las mejores posibles. Es la cualidad de ser investido conforme a un mandato legal que se encuentra en concordancia con determinadas aspiraciones, normas y valores presentes en la sociedad. Por ello, la legitimidad representa un comportamiento de aceptación o acatamiento en razón de los propios intereses de la sociedad. De acuerdo con Max Weber, todo poder tiene la necesidad de justificarse así mismo. Por lo tanto, la legitimidad es el único factor para mantener un determinado orden político toda vez que representa una condición necesaria para su persistencia estable y supervivencia. Si la legitimidad resulta eficaz para mantener un régimen, lo es precisamente porque proviene de un amplio consentimiento organizado. Para ver el comentario completo pulse aquí:

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CIENCIA DE LA POLÍTICA AL SERVICIO DE LA LIBERTAD

Resulta imperativo el análisis de los sujetos que intervienen en la política en relación con el paradigma democrático. La política ha existido en todos los tiempos y circunstancias, ha cambiado sus formas, sus funciones, sus métodos e incluso, su fisonomía. La política hace referencia a la esfera de las acciones humanas que se relacionan, directa o indirectamente, con la conquista y el ejercicio del poder. La política ha siempre existido porque en donde hay individuos existe sociedad, y en donde hay una sociedad, resulta inevitable que exista una organización fruto ella misma de decisiones vinculantes. Cuando hablamos de política nos referimos a aquella actividad específica que se relaciona con la adquisición, la organización y la distribución del poder. “Nuevo Curso de Ciencia Política” de Gianfranco Pasquino, mi columna radiofónica en @antenaradio Primera Emisión 107.9FM 

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NORBERTO BOBBIO: ELEMENTOS DE POLÍTICA

Norberto Bobbio, un pensador antidogmático por excelencia, puede ser considerado un filósofo militante que combate los prejuicios de cualquier tipo. Considera que la democracia debe orientarse a producir una síntesis entre los derechos de libertad y los derechos de justicia para el ciudadano. Identifica los fines y valores que caracterizan la moderna convivencia civil y establece las premisas necesarias para la urgente evaluación ética de la política que periódicamente requiere la democracia, sobre todo en momentos de crisis, dado que sus instituciones, reglas del juego y tipo de decisiones colectivas adoptadas, tienen efectos directos sobre los derechos sociales y políticos de las personas. Dicho de otro modo, sobre las oportunidades vitales y sobre la calidad de vida de enormes grupos de la población. Se refiere al déficit de la política y a la crisis de valores que afectan a la democracia contemporánea. Afirma que la ética y la política rara vez se encuentran, porque el héroe de la vida moral es el santo quien sufre el martirio para salvar el principio del bien, mientras que el héroe político es el individuo de la historia universal de Hegel, es el jefe carismático estudiado por Max Weber o el gobernante responsable que salva (o cree salvar) a su propio pueblo, incluso al precio de una inaudita crueldad, como sostiene Maquiavelo, y de aquí la distinción entre lo que es moralmente lícito y lo que es moralmente ilícito en política. Pareciera, sostiene Bobbio, que existe una distinción entre el político y el ciudadano, es decir, que la política obedece a un código de reglas distinto y, en algunos aspectos, incompatible con el código de reglas que rige la conducta moral de los ciudadanos. Es la clásica distinción entre buena y mala política que se desarrolla en el interés de todos o de unos cuantos. Norberto Bobbio, Elementi di Politica, Turín, Einaudi, 1998, en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO, @antenaradio, 107.9FM:

 

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THOMAS HOBBES Y LA POLÍTICA ABSOLUTA

La importancia de Thomas Hobbes –un escritor maldito de acuerdo con el gran profesor recientemente desaparecido Norberto Bobbio- radica en que despliega su reflexión en los planos de la metafísica materialista, la antropología del pesimismo y el absolutismo político. Sus lecciones acerca de los fundamentos de una comunidad ordenada y pacífica, que considera posible sólo a través del poder absoluto del Estado, han suscitado más excomuniones y condenas que críticas e interpretaciones positivas. Thomas Hobbes ha sido considerado contemporáneamente un teórico de la praxis absolutista de las monarquías nacionales y un profeta del totalitarismo moderno, de la misma forma como existen quienes lo consideran un iusnaturalista con espíritu liberal que pone limites al mismo absolutismo postulándose como un ideólogo del naciente capitalismo industrial. Sin embargo, cualquiera que sea la posición teórica e histórica desde la que se observe la obra del gran pensador inglés una cosa es muy cierta: tales debates y reflexiones no habrían sido posibles en el medio intelectual mexicano sin el conocimiento y la divulgación de la obra de Thomas Hobbes a quien hoy analizamos en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO en una de sus obras fundamentales “Leviatán”:

 

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PROCESO ELECTORAL 2018

Nuestro sistema de federalismo electoral muestra signos de agotamiento. Más allá de las evaluaciones que se puedan realizar sobre el pasado proceso electoral, destacan los elevados niveles de abstencionismo. Nacidos para organizar y fomentar la participación ciudadana, los órganos electorales locales han demostrado que falta mucho por hacer para cumplir con esta tarea. A ellos corresponde la delicada función de la capacitación electoral y la educación cívica, para vincular a la sociedad con el fortalecimiento del régimen democrático. La promoción del voto y la participación ciudadana, tienen por objetivo combatir el abstencionismo porque representa una de las enfermedades que aquejan a la democracia. Es claro que el abstencionismo en materia electoral constituye un problema de educación cívica y responsabilidad social. Sin embargo, si una persona no acude a las urnas, también puede ser producto de una decisión libre y razonada. Consecuentemente, lo primero que hay que distinguir en el abstencionismo, es la presencia de una voluntad consciente de no acudir a las urnas, estando calificado para ello. Este es el abstencionismo activo que expresa una voluntad manifiesta de no votar.

#OpiniónCapital INE no modera sus privilegios: Dr. Isidro Cisneros

 

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REBELIÓN CIUDADANA EN VENEZUELA

El bolivarianismo pregonado por el gobierno venezolano representa una ideología sustentada en el culto a la personalidad. Recordemos que a través de procesos interiorizados, los mitos y símbolos políticos cumplen funciones de legitimación del orden social. Forman parte de la dimensión cultural de la política en la medida en que producen significado y sentido para los integrantes de la comunidad. Se trata, según el sociólogo Zygmunt Bauman, de un intento por generalizar una práctica elitista de autoconstrucción de la identidad con el fin de agregar a los sujetos en su vida cotidiana. Encarna un conjunto de valores espirituales y materiales, así como los procedimientos para transmitirlos en la práctica histórica. De esta forma, la cultura bolivariana ha representado una modalidad de organización y control político de la conducta social. El poder siempre contiene una constante simbólica a pesar de que son distintos los modos como se ejerce y en nombre de quien se ejerce.  Venezuela se encuentra en vilo entre la reciente Consulta Popular convocada por la Asamblea Nacional en donde participaron 7.6 millones de ciudadanos, casi el 40% de los inscritos en las listas electorales quienes reclaman por libertad y democracia, y la elección para instaurar -sin la participación de todos esos ciudadanos- una Asamblea Constituyente concebida a la medida para reorganizar al Estado. Sus 545 escaños estan integrados preponderantemente por militantes del partido gubernamental quienes no ocultan sus intenciones para desmontar el actual marco jurídico e institucional para perpetuarse en el poder. La profunda polarización política, la creciente fragmentación social y la pronunciada crisis económica colocan a Venezuela en limbo de una guerra civil. Acentuando la represión y la persecución de Estado, así como la intolerancia política frente al disenso, el gobierno de Nicolás Maduro parece olvidar el legado liberal y republicano de Simón Bolívar según el cual: “todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado finalmente a sus tiranos”. Mi intervención en Milenio Televisión:

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SOCIEDAD CIVIL Y TEORÍA POLÍTICA

Nuestro sistema democrático enfrenta serios desafíos por el creciente malestar social que impera en el país. Se plantea la necesidad de reconstruir la deteriorada institucionalidad, caracterizada en los hechos, por un bipolarismo entre grandes coaliciones políticas, de las cuales una está en el gobierno y otra en la oposición. La coalición en el poder se ha constituido como una alianza para la gobernabilidad entre el partido del presidente y sus aliados, mientras que la coalición opositora se está constituyendo y se podría definir a partir de un programa de transformaciones en donde el ciudadano tenga una centralidad indiscutible. La gobernabilidad que requiere México plantea la necesidad de compatibilizar y hacer congruentes, las exigencias ciudadanas con las decisiones políticas. El desarrollo de los procesos de democratización coloca el tema de la ciudadanía en el centro del debate. El ciudadano es quien participa de manera estable en el poder de decisión colectiva, que es el poder político. Además, la condición de ciudadanía tiene varios componentes: uno civil que se identifica con los derechos humanos, otro político que tiene que ver con el derecho de participación colectiva en el ejercicio del poder, y finalmente, la parte social que indica el derecho a un adecuado nivel de vida para todos. La ciudadanía describe el status de los derechos y las obligaciones de la persona en relación con su pertenencia a una unidad social y establece su adhesión a la organización política. La ciudadanía corresponde al individuo moderno, y es reivindicada en la medida en que aspira a ser algo más que un simple súbdito, es decir, un mero sujeto de deberes y destinatario pasivo de órdenes.

Jean L. Cohen y Andrew Arato, “Sociedad Civil y Teoría Política”, México, Fondo de Cultura Económica, 2000, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9FM para escuchar:

 

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VENEZUELA: REBELIÓN CIUDADANA CRÓNICATV

 

La Consulta Nacional de Venezuela realizada el 16 de julio 2017 representa un relevante acto de desobediencia civil porque implica el desacato de normas obligatorias, dado que se llevó a cabo al margen del oficialista Consejo Nacional Electoral. La filósofa de la política Hannah Arendt señalaba que el objetor de conciencia sigue la moral del hombre bueno, mientras que el desobediente civil sigue la moral del buen ciudadano quien expresa una resistencia e insumisión frente a la ley. La norma que se desobedece es aquella que el grupo en el poder considera investida de autoridad. Sin embargo, cuando ese poder se convierte en “un poder ciego”, insensible a los reclamos ciudadanos y fundamenta su legitimidad solamente en la violencia, se convierte en un “deber moral” el desobedecer leyes consideradas injustas y opresivas. La desobediencia civil hace referencia al deber de todo ciudadano para impulsar cambios en el orden social y político que garanticen la libertad de todos. Es el deber a la resistencia de un pueblo ante un poder tiránico.

Mi columna en CRONICATV:

2017-07-17- VENEZUELA

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