PODER CONSTITUYENTE

 

Cdmx (6)

La reforma política del Distrito Federal se concreta a pasos acelerados. Próximamente se estarán reformando y derogando diversas disposiciones constitucionales, para permitir su plena integración al Pacto Federal. La Ciudad de México se convertirá en una entidad federativa, sus demarcaciones territoriales se transformarán en alcaldías y se integrarán por concejales. La Ciudad de México tendrá, finalmente, su propia Constitución Política. Aunque en el proyecto de decreto se habla de soberanía, cuando la referencia es a los estados y de autonomía cuando se menciona a la Ciudad de México, es innegable que la reforma política del Distrito Federal representa un importante avance en términos de los derechos políticos de los capitalinos. No obstante, la reforma no promueve una adecuada representación política. Su principal problema es que la Asamblea Constituyente, que discutirá y aprobará la Constitución Política de la Ciudad de México, la conformarán cien personas, cuarenta por designación directa y sesenta por elección. De ellas una parte, principalmente los diputados federales y los senadores, habrán sido electos en otras entidades y por lo tanto, no representarán a los capitalinos. Por otro lado, la elección del resto de los diputados constituyentes será organizada por el Instituto Nacional Electoral, y no por el órgano público local electoral que tiene las estructuras necesarias para llevar a cabo el proceso electivo, que involucrará a las 16 delegaciones políticas, a las 1,753 colonias y a los 40 pueblos originarios que existen en la ciudad.

La Asamblea Constituyente se elegirá el 5 de junio y se instalará el 15 de septiembre de 2016. Todo para que la aprobación de la Constitución Política de la Ciudad de México se realice a más tardar el 31 de enero de 2017. La elección de las nuevas alcaldías será en 2018 en consonancia con el final del mandato de los actuales delegados. Mientras tanto, es necesario reconocer que la participación ciudadana en la Ciudad de México aún no adquiere la potencialidad que podría tener, dada la corporativización política, la injerencia de los partidos en la promoción de los representantes populares, la burocratización de los procedimientos y la subordinación operativa a las jefaturas delegacionales. En esta perspectiva, se requiere garantizar que la integración de la Asamblea Constituyente sea democrática y plural, y que reúna el mayor de los consensos posibles. Su convocatoria debe incluir la participación directa de la ciudadanía a través del referéndum y se debe dotar a las alcaldías de autonomía. Cualquier integración que no refleje estos principios adolecerá de legitimidad democrática.

En la historia de las instituciones políticas, el poder constituyente siempre ha representado invención de contenidos, realización de finalidades y plenitud de voluntades. En una palabra, para decirlo con Hans Kelsen, ha sido la potencia productiva de una nueva forma de estado democrático, de un modelo renovado de representación política y de la expansión progresiva de los derechos constitucionales. No debemos dejar pasar la oportunidad de imprimir a la reforma política del Distrito Federal un sello ciudadano.

ZDF12

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