OTRA POLÍTICA; OTRA IZQUIERDA

 

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En sus remotos orígenes la política era concebida como un arte, pero sobre todo, como una virtud. Un arte que hacía posible la convivencia social y una virtud que permitía comprender la justicia. Hace siglos, Platón recordaba que Sócrates sostenía que la política permite al ciudadano vivir de mejor manera su dimensión colectiva, representando “la cosa común, la cosa de todos”. Pero en algún momento se perdió el rumbo, ya que actualmente la política se ha degradado, convirtiéndose en sinónimo de corrupción, ineficacia, transfuguismo y lucha sin cuartel por posiciones de poder. A nivel sistémico se observa en los partidos una progresiva descomposición política, mientras que a nivel institucional existe un déficit, una carencia de Estado y una abdicación de su principal función legitimadora que es garantizar la integridad y los derechos de las personas. Guerrero, Michoacán y Morelos, entre otros, representan el fracaso del Estado y de los partidos políticos tradicionales. La sociedad civil identifica en las inoperantes instituciones políticas al principal enemigo de la democracia, y confirma que los partidos solo son reflejo de grupos oligárquicos sin principios, ni valores. Todo ha cambiado en el país, menos el Estado y sus viejos partidos. Frente a la gravedad de estos problemas observamos una izquierda incoherente y sin referentes éticos, con el cálculo oportunista como única estrategia de alianzas y con una embarazosa confusión respecto al futuro de nuestra democracia. A la izquierda ideologizada y fantasiosa de los últimos decenios le siguió una izquierda pragmática, anodina y burocrática alejada de los fines que la inspiraron originalmente. El resultado es que hoy cuando se pronuncia la palabra izquierda, no se sabe bien a qué cosa se está haciendo referencia.

El escritor José Revueltas sostenía la inexistencia histórica de un partido de izquierda en México. Lo hacía enfatizando el obstáculo que representaba, en su momento, el Partido Comunista Mexicano -antecedente lejano del PRD- para la formación de un verdadero partido de izquierda. Revueltas fue el primer crítico de la izquierda oficial. Buscó caminos alternativos que llevaran a la necesaria liberación de la crítica fuera de esa tradición política y de su “irrealidad histórica” en nuestro país. Los tiempos han cambiado, pero la izquierda permanece anclada al pasado. Una izquierda laica, progresista y democrática sería muy importante para México, no cabe duda, sobre todo porque proyectaría la expresión organizativa y la representación político-electoral, de cerca de 16 millones de ciudadanos que sufragaron por esta modalidad de la política en las pasadas elecciones presidenciales.

A diferencia de nuestros padres que confiaban en esta visión del mundo, las generaciones más jóvenes han encontrado al final del camino sólo un gran vacío ético y moral. La izquierda mexicana no se debe renovar, reconstruir, repensar o recomponer, sino que, por el contrario, debe reinventarse de nuevo. Radicalmente y desde el inicio.

ISIzquierda

 

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