CONGRESO CONSTITUYENTE DEMOCRÁTICO Y PARTICIPATIVO

 

Poder Constituyente

Se debe fortalecer la presencia ciudadana en la nueva Asamblea Constituyente y, al mismo tiempo, llevar la nueva Constitución a referéndum. Debido a la magnitud de sus problemas, impulsar el proceso de democratización de la Ciudad de México significa hacerlo no solamente en torno a su sistema de gobierno, sino también en función de las diversas formas de participación ciudadana. Actualmente, el ciudadano reivindica su papel como actor principal, trascendiendo su rol de mero espectador. A través de su capacidad crítica y creativa, es el constructor activo de su democracia. Del modo como se proceda a la integración de la Asamblea Constituyente dependerá su legitimidad, lo que no es un asunto menor. El principio de la soberanía popular sostiene que la validez del Estado consiste en la Soberanía, que pertenece, exclusivamente, al pueblo. Recordemos que toda comunidad se forma a través de un contrato, tácito o expreso, que hace de ella un organismo integrado por los ciudadanos en lo individual. La soberanía es el derecho inalienable que tiene el pueblo para elegir a sus gobernantes y para dictar sus leyes. El gobernante es un magistrado cuyo poder deriva del contrato, y cuando las obligaciones no se cumplen, el pueblo puede proceder a la elección de un nuevo gobernante o de una nueva Constitución. El principal patrimonio de la Ciudad de México son sus ciudadanos y es en ella en donde la política se constituye como actividad propia y el individuo define su pertenencia al conjunto social. La ciudad se ha convertido en el espacio público donde alcanza su plenitud la autoridad del Estado, la participación organizada, así como la comunión de derechos y deberes que son marcas distintivas de la ciudadanía que aún debemos construir. La Ciudad de México no puede fracasar en construir una representación política de calidad y eficaz, evitando las prácticas facciosas y alejadas de las necesidades ciudadanas. Debe impulsarse un modelo representativo en donde el legislador, al haber sido electo para velar por los intereses de la sociedad, no pueda estar sometido a la tentación de representar intereses particulares.

Toni Negri, «El Poder Constituyente», Madrid, Traficantes de Sueños, 2015, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO, @antenaradio Primera Emisión, 107.9FM Instituto Mexicano de la Radio.

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