DERECHO DÚCTIL. LEY, DERECHOS, JUSTICIA

Derecho Dúctil Zagrebelsky

 

Legitimidad y legalidad son dos requisitos del poder democrático. Uno indica la titularidad del poder, mientras que el otro se refiere al ejercicio del poder. Cuando se exige que un poder sea legítimo se pide que quien lo detenta tenga un justo título para poseerlo, cuando se invoca la legalidad se reclama que el poder sea ejercido en base a leyes establecidas. Donde el poderoso invoca la legitimidad, los ciudadanos invocan la legalidad. Que el poder sea legítimo interesa al soberano, que sea legal interesa al pueblo. Es la distinción entre la legitimidad del título y la legalidad del ejercicio. Para el ciudadano la legitimidad es el fundamento de su deber de obediencia, en tanto que la legalidad es la garantía de respeto a sus derechos fundamentales. El poder encuentra su legitimidad no en el hecho de estar autorizado por la norma suprema, sino en el hecho de ser efectivamente obedecido. Dicho de otra manera, la característica particular del poder del Estado consiste en que su legitimidad depende de su eficacia y efectividad para aplicar la ley y para mantener el Estado de derecho. Diversos politólogos, juristas y sociólogos afirman que existe crisis de gobernabilidad cuando se presenta una pérdida del consenso. No hay mejor modo de demostrar el consenso que la obediencia continua y efectivamente concedida. Sin este consenso, ninguna forma de Estado tendría la posibilidad de condicionar las conductas sociales.

«Derecho Dúctil. Ley, Derechos, Justicia», de Gustavo Zagrebelsky, Madrid, Trotta, 2011, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO, @antenaradio Primera Emisión, 107.9FM Instituto Mexicano de la Radio.

Para escuchar pulse aquí:

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