LIBERTAD DE PRENSA, LIBERTAD DE EXPRESIÓN

zagua20

 

Nuevamente las libertades democráticas se ven amenazadas. La libertad de expresión y de información sigue siendo la primera de todas las libertades, pero también el derecho humano más vulnerado. Así lo demuestran los atentados ocurridos este fin de semana en Copenhage, Dinamarca, en un evento donde se discutía, justamente sobre libertad de expresión, así como el “Índice 2015 sobre la Libertad de Prensa en el Mundo” que presentó hace unos días la organización Reporteros sin Fronteras, y que pone el acento en las limitaciones y retrocesos que las libertades de prensa y expresión sufren alrededor del planeta. La libertad de prensa forma parte del derecho más amplio a la libertad de expresión, y los comunicadores juegan un papel central al informar sobre cuestiones relevantes para los ciudadanos, introduciendo en el debate público temáticas indispensables para el desarrollo democrático.

¿Cómo podríamos -sin libertad de prensa y expresión- luchar contra las intolerancias de nuestro tiempo y denunciar las masacres de civiles o defender los derechos de las mujeres? ¿Cómo podríamos preservar el medio ambiente, alertar sobre la existencia de prisioneros políticos, denunciar los actos de corrupción o las prepotencias del poder, si carecemos de la libertad para informar sobre tales hechos, para denunciar los abusos y para invocar la conciencia de los ciudadanos?

De acuerdo con la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras, en México periodistas y comunicadores representan un grupo extremadamente vulnerable al que no se le respetan sus derechos fundamentales. Sufren asesinatos, lesiones, amenazas, secuestros, intimidaciones, desapariciones forzadas y, por si esto fuera poco, también se llevan a cabo atentados contra las instalaciones de los medios de comunicación. En la clasificación mundial sobre la libertad de prensa ocupamos el lugar 148 de 180 países que fueron analizados.

Nuestro país se ha convertido en uno de los más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. A nivel internacional ocupamos el sexto lugar por número de comunicadores asesinados.

Definir la libertad es complicado, sin embargo, nada es más fácil, que identificarla, saber cuando está presente o ausente, si es genuina o un simulacro, si gozamos de ella o si ha sido confiscada. Es difícil encontrar un término con tantos significados, un concepto tan defendido y ofendido, amado y despreciado, tan creativo y destructivo, acusado y perseguido como la palabra libertad. A pesar de todo, ella ha permitido la consolidación del sistema de gobierno democrático y participativo como modelo superior de organización política.

La libertad palidece de muchas formas: censuras directas a través de leyes que no respetan los estándares internacionales, concentración de medios, violencia contra periodistas, impunidad en los crímenes cometidos contra comunicadores y medios, violencia digital y, la peor de todas, la auto-censura.

La libertad define la situación y las circunstancias de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido de forma coercitiva. Debemos rechazar el terrorismo, defender la prensa libre y los medios de comunicación de los ataques sistemáticos que buscan limitar su independencia, así como rendir homenaje a quienes han perdido la vida en defensa de la libertad.

¿Te gustó? CompárteloTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someoneShare on LinkedIn

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *