RACISMO COMO LEY DEL ESTADO

Mientras se realizan conversaciones entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina para lograr un acuerdo que haga posible la paz en Medio Oriente, el gobierno de Benjamín Netanyahu ha propuesto una legislación que establece un modelo de racismo institucional orientado a la integración de un Estado étnica y religiosamente puro. La denominada “Ley del Estado Judío” promueve este sistema contraviniendo el carácter democrático del país. Postula la igualdad individual para todos los ciudadanos, pero reserva el derecho nacional y los derechos colectivos sólo para el pueblo de Israel.

Es la imposición de un proyecto político basado en la supremacía racial de un grupo étnico sobre otras minorías. El proyecto de ley ya fue aprobado por el Consejo de Ministros y debe ser votado en los próximos días por el Parlamento israelí. De aprobarse, el derecho hebreo se convertirá en la base de cualquier legislación posterior y en el marco normativo del actuar de los jueces.

La nueva ley reemplaza la definición de Israel como Estado judío y democrático por la de Estado nacional del pueblo judío. La derecha que gobierna ese país busca darle prioridad al valor judío de la nación sobre cualquier otra consideración, discriminando directamente a la población no judía estimada en casi dos millones de personas.

Se trata de una norma orientada a establecer la hegemonía jurídica y cultural de una parte sobre la otra, y que amenaza con eliminar, entre otras costumbres, el uso del árabe como lengua oficial junto al hebreo en esa región compartida del mundo. De aprobarse convertirá en ciudadanos de segunda a las minorías árabes, socavando los principios del pluralismo que identifican a cualquier Estado democrático.

Esta legislación es inoportuna y contraproducente dadas las circunstancias y el clima de tensión que se vive en la región. Es una torpe respuesta al creciente número de países que, sobre todo en Europa, han recientemente iniciado procesos para reconocer al Estado Palestino.

Es la hora del mutuo reconocimiento y de la tolerancia multicultural. La incertidumbre, la crisis y el caos que caracteriza a nuestras sociedades, han producido en la historia reciente diversas formas de exclusión, las que a su vez, se han convertido en contextos ideales para el desarrollo de actitudes de rechazo a las minorías como en el caso del antisemitismo, el neonazismo y la judeofobia. Cuando Hitler llegó al poder en Alemania existía una aceptación social de la superioridad racial sobre los judíos, lo que facilitó el desarrollo del nazismo sobre la base del prejuicio y el miedo para construir un Estado garante de la pureza racial.

Ahora, nuevamente el racismo amenaza con convertirse en política de Estado. Inició con la colocación de muros, siguió con las operaciones militares, continuó con la construcción de asentamientos israelíes en territorios ocupados. Actualmente, se prohíbe a palestinos la entrada en la explanada de las mezquitas y abordar transportes públicos en Cisjordania. De aprobarse la “Ley del Estado Judío” representaría la definitiva institucionalización del racismo, al establecer que un judío tiene derechos que no tienen otras personas en un mismo territorio.

http://www.cronica.com.mx/notas/2014/870363.html

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