THOMAS HOBBES Y LA POLÍTICA ABSOLUTA

La importancia de Thomas Hobbes –un escritor maldito de acuerdo con el gran profesor recientemente desaparecido Norberto Bobbio- radica en que despliega su reflexión en los planos de la metafísica materialista, la antropología del pesimismo y el absolutismo político. Sus lecciones acerca de los fundamentos de una comunidad ordenada y pacífica, que considera posible sólo a través del poder absoluto del Estado, han suscitado más excomuniones y condenas que críticas e interpretaciones positivas. Thomas Hobbes ha sido considerado contemporáneamente un teórico de la praxis absolutista de las monarquías nacionales y un profeta del totalitarismo moderno, de la misma forma como existen quienes lo consideran un iusnaturalista con espíritu liberal que pone limites al mismo absolutismo postulándose como un ideólogo del naciente capitalismo industrial. Sin embargo, cualquiera que sea la posición teórica e histórica desde la que se observe la obra del gran pensador inglés una cosa es muy cierta: tales debates y reflexiones no habrían sido posibles en el medio intelectual mexicano sin el conocimiento y la divulgación de la obra de Thomas Hobbes a quien hoy analizamos en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO en una de sus obras fundamentales “Leviatán”:

 

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INSURRECCIÓN DE LA MADRE NATURALEZA

Hoy la izquierda no puede considerarse como un proyecto de futuro, sino coloca en el centro de sus preocupaciones la cuestión ambientalista. Sus viejos paradigmas no existen más o están en crisis. Al centro de su reflexión y de su actuar, deben colocarse los nuevos temas del medio ambiente, la ética pública, la libertad y la tutela de los débiles. Nuestro país requiere con urgencia de un gran partido ambientalista de izquierda que promueva programas y políticas públicas para una reconversión ambiental de carácter económico, cultural y social.

http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1042767.html

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PROCESO ELECTORAL 2018

Nuestro sistema de federalismo electoral muestra signos de agotamiento. Más allá de las evaluaciones que se puedan realizar sobre el pasado proceso electoral, destacan los elevados niveles de abstencionismo. Nacidos para organizar y fomentar la participación ciudadana, los órganos electorales locales han demostrado que falta mucho por hacer para cumplir con esta tarea. A ellos corresponde la delicada función de la capacitación electoral y la educación cívica, para vincular a la sociedad con el fortalecimiento del régimen democrático. La promoción del voto y la participación ciudadana, tienen por objetivo combatir el abstencionismo porque representa una de las enfermedades que aquejan a la democracia. Es claro que el abstencionismo en materia electoral constituye un problema de educación cívica y responsabilidad social. Sin embargo, si una persona no acude a las urnas, también puede ser producto de una decisión libre y razonada. Consecuentemente, lo primero que hay que distinguir en el abstencionismo, es la presencia de una voluntad consciente de no acudir a las urnas, estando calificado para ello. Este es el abstencionismo activo que expresa una voluntad manifiesta de no votar.

#OpiniónCapital INE no modera sus privilegios: Dr. Isidro Cisneros

 

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JEAN-JACQUES ROUSSEAU ESCRITOS POLÍTICOS

En la obra de Rousseau encontramos grandes trazos de teoría democrática, pero también grandes fragmentos de teoría totalitaria. Hay una ambigüedad de fondo: de un lado se presenta como un teórico de la democracia y un filósofo de la libertad y de la igualdad, por la explícita afirmación según la cual la soberanía reside en el pueblo, y por la idea de una comunidad de ciudadanos libres e iguales pero, por el otro lado, encontramos a un teórico de la democracia totalitaria y de un colectivismo despótico, por la exaltación de la voluntad general, por la consistente prevalencia del nosotros sobre el yo, y este esquema encuentra su dramática ejemplificación y verificación en la Revolución Francesa en donde al mismo tiempo que se proclama la democracia, se practica el terror y en donde la moralidad revolucionaria de la elite en el poder radica en que se proyecta como un intérprete de la voluntad del pueblo, para practicar un violento autoritarismo. Los temas centrales de la Ilustración son la libertad, la igualdad y la fraternidad-tolerancia, y encuentran en ella su más intensa discusión y su más fuerte implementación práctica. Es muy importante Juan Jacobo Rousseau quien considera que el componente fundamental del movimiento revolucionario es la idea de igualdad. El proyecto emancipador de la Ilustración -dice Rousseau- tiene que ver con la igualdad de las personas por encima de la libertad. Sus obras giran en torno a la necesidad que tiene la persona de regresar a sus orígenes, a la comunidad inicial en donde todos los individuos eran al mismo tiempo, libres e iguales. Por eso es que para muchos autores, la Ilustración es de alguna manera un segundo Renacimiento. Aquí entra la Revolución Industrial, el ascenso de la burguesía mercantil, el florecimiento de la civilización urbana y la economía abierta de tipo manufacturero contra la economía cerrada de tipo rural del Medioevo. Este proceso de desarrollo económico durante la Ilustración anuncia la aparición de nuevos sujetos políticos: la burguesía mercantil y la clase obrera. Analicemos a Jean-Jacques Rousseau en mi BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO, “Escritos Políticos”, Madrid, Trotta, 2006. Para escuchar pulse aquí:

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REBELIÓN CIUDADANA EN VENEZUELA

El bolivarianismo pregonado por el gobierno venezolano representa una ideología sustentada en el culto a la personalidad. Recordemos que a través de procesos interiorizados, los mitos y símbolos políticos cumplen funciones de legitimación del orden social. Forman parte de la dimensión cultural de la política en la medida en que producen significado y sentido para los integrantes de la comunidad. Se trata, según el sociólogo Zygmunt Bauman, de un intento por generalizar una práctica elitista de autoconstrucción de la identidad con el fin de agregar a los sujetos en su vida cotidiana. Encarna un conjunto de valores espirituales y materiales, así como los procedimientos para transmitirlos en la práctica histórica. De esta forma, la cultura bolivariana ha representado una modalidad de organización y control político de la conducta social. El poder siempre contiene una constante simbólica a pesar de que son distintos los modos como se ejerce y en nombre de quien se ejerce.  Venezuela se encuentra en vilo entre la reciente Consulta Popular convocada por la Asamblea Nacional en donde participaron 7.6 millones de ciudadanos, casi el 40% de los inscritos en las listas electorales quienes reclaman por libertad y democracia, y la elección para instaurar -sin la participación de todos esos ciudadanos- una Asamblea Constituyente concebida a la medida para reorganizar al Estado. Sus 545 escaños estan integrados preponderantemente por militantes del partido gubernamental quienes no ocultan sus intenciones para desmontar el actual marco jurídico e institucional para perpetuarse en el poder. La profunda polarización política, la creciente fragmentación social y la pronunciada crisis económica colocan a Venezuela en limbo de una guerra civil. Acentuando la represión y la persecución de Estado, así como la intolerancia política frente al disenso, el gobierno de Nicolás Maduro parece olvidar el legado liberal y republicano de Simón Bolívar según el cual: “todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado finalmente a sus tiranos”. Mi intervención en Milenio Televisión:

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SOCIEDAD CIVIL Y TEORÍA POLÍTICA

Nuestro sistema democrático enfrenta serios desafíos por el creciente malestar social que impera en el país. Se plantea la necesidad de reconstruir la deteriorada institucionalidad, caracterizada en los hechos, por un bipolarismo entre grandes coaliciones políticas, de las cuales una está en el gobierno y otra en la oposición. La coalición en el poder se ha constituido como una alianza para la gobernabilidad entre el partido del presidente y sus aliados, mientras que la coalición opositora se está constituyendo y se podría definir a partir de un programa de transformaciones en donde el ciudadano tenga una centralidad indiscutible. La gobernabilidad que requiere México plantea la necesidad de compatibilizar y hacer congruentes, las exigencias ciudadanas con las decisiones políticas. El desarrollo de los procesos de democratización coloca el tema de la ciudadanía en el centro del debate. El ciudadano es quien participa de manera estable en el poder de decisión colectiva, que es el poder político. Además, la condición de ciudadanía tiene varios componentes: uno civil que se identifica con los derechos humanos, otro político que tiene que ver con el derecho de participación colectiva en el ejercicio del poder, y finalmente, la parte social que indica el derecho a un adecuado nivel de vida para todos. La ciudadanía describe el status de los derechos y las obligaciones de la persona en relación con su pertenencia a una unidad social y establece su adhesión a la organización política. La ciudadanía corresponde al individuo moderno, y es reivindicada en la medida en que aspira a ser algo más que un simple súbdito, es decir, un mero sujeto de deberes y destinatario pasivo de órdenes.

Jean L. Cohen y Andrew Arato, “Sociedad Civil y Teoría Política”, México, Fondo de Cultura Económica, 2000, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9FM para escuchar:

 

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VENEZUELA: REBELIÓN CIUDADANA CRÓNICATV

 

La Consulta Nacional de Venezuela realizada el 16 de julio 2017 representa un relevante acto de desobediencia civil porque implica el desacato de normas obligatorias, dado que se llevó a cabo al margen del oficialista Consejo Nacional Electoral. La filósofa de la política Hannah Arendt señalaba que el objetor de conciencia sigue la moral del hombre bueno, mientras que el desobediente civil sigue la moral del buen ciudadano quien expresa una resistencia e insumisión frente a la ley. La norma que se desobedece es aquella que el grupo en el poder considera investida de autoridad. Sin embargo, cuando ese poder se convierte en “un poder ciego”, insensible a los reclamos ciudadanos y fundamenta su legitimidad solamente en la violencia, se convierte en un “deber moral” el desobedecer leyes consideradas injustas y opresivas. La desobediencia civil hace referencia al deber de todo ciudadano para impulsar cambios en el orden social y político que garanticen la libertad de todos. Es el deber a la resistencia de un pueblo ante un poder tiránico.

Mi columna en CRONICATV:

2017-07-17- VENEZUELA

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POLÍTICA, LÓGICA Y MÉTODO EN LAS CIENCIAS SOCIALES

Los partidos políticos y sus candidatos son los protagonistas centrales de los procesos electorales. Los candidatos representan diferentes alternativas, son quienes compiten por los cargos públicos, realizan las campañas electorales y tratan de convencer a los electores para obtener su voto. Se puede afirmar que un país es democrático cuando sus elecciones implican una competencia real entre diferentes candidatos y cuando los ciudadanos deciden con libertad entre opciones diferentes. Los partidos políticos y los candidatos son actores especializados en la tarea de ejecutar funciones de representación política, por lo que los métodos de selección de candidatos dicen mucho sobre el tipo de sistema de partidos que tenemos en México. Los partidos representan a grupos organizados de personas que comparten objetivos y opiniones políticas semejantes y que buscan influir en la gestión pública mediante la elección de sus candidatos para cargos de gobierno. En el estudio de los sistemas de partido han confluido una gran cantidad de pensadores desde la vertiente clásica con autores como Moisei Ostrogorski, Robert Michels, Max Weber y Maurice Duverger, para quienes los temas privilegiados del análisis fueron los tipos de partido, su organización y sus funciones en torno a la lucha por el poder, hasta los politólogos contemporáneos como Giovanni Sartori y Angelo Panebianco quienes integran una perspectiva completa de los modernos sistemas de partido, el primero resaltando los elementos que caracterizan su estructura, el número de organizaciones en la arena política, el tipo de relaciones que surgen entre los partidos, sus ubicaciones ideológicas y estratégicas, así como sus relaciones con la militancia y el sistema político. Mientras que el segundo, concibe a los partidos como partes integrantes de un sistema de fuerzas en donde lo importante es la “dinámica organizativa interna” en términos de alianzas y conflictos por el poder entre los diversos actores que intervienen en el partido. Aunque la postulación de candidatos y el desarrollo de campañas electorales son las funciones más visibles para el electorado, los partidos realizan otras actividades vitales en una sociedad democrática. Representan una suerte de mediadores institucionalizados entre la sociedad civil y quienes toman las decisiones políticamente significativas. El funcionamiento de los partidos está determinado por factores externos como el sistema electoral, la cultura política o el marco legal, y también por factores internos, como la personalidad de sus dirigentes y funcionarios, sus fundamentos ideológicos o su particular historia partidista. Dependiendo del desempeño en las elecciones, los partidos políticos y sus candidatos pueden llegar a formar parte del gobierno o de la oposición legislativa. El sistema electoral es un elemento importante para determinar cómo los votos se traducen en escaños o cargos públicos, aunque las decisiones sobre la formación de coaliciones o alianzas electorales igualmente se reflejan en el resultado final:

Giovanni Sartori: “La Política. Lógica y Método en las Ciencias Sociales”, México, Fondo de Cultura Económica, 1998, en BIBLIOTECA MÍNIMA DEL BUEN CIUDADANO @antenaradio 107.9FM Primera Emisión. Para escuchar pulse aquí:

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